Debido a que el alcohol afecta las funciones físicas y mentales, mientras más beba una persona, menos capacidad tendrá de tomar decisiones correctas.
⚠️ Por esta razón, es el mesero — y no el huésped — quien debe decidir si la persona ya ha tomado lo suficiente.Un huésped bajo los efectos del alcohol no puede evaluar objetivamente su propio estado. Tú sí puedes. Esa capacidad de observación y decisión es lo que hace la diferencia entre un servicio responsable y uno que pone en riesgo a todos.
Los huéspedes son más propensos a perder el control y actuar con violencia hacia otros huéspedes y colegas. El ambiente del hotel puede volverse inseguro para todos.
Aumentan los costos del hotel por posibles daños materiales. Además, hay más suciedad que limpiar, afectando la eficiencia operativa de todos los departamentos.
El hotel puede hacerse de una mala reputación, afectando su imagen y también la del país. Las reseñas negativas tienen un impacto duradero en la captación de huéspedes.
El colaborador corre más riesgo de sufrir daños físicos o verbales cuando debe interactuar con personas en estado de ebriedad avanzada.
Es más difícil tratar con huéspedes ebrios. La calidad del servicio disminuye y la experiencia del resto de los huéspedes se ve negativamente afectada.
Debido a que la ebriedad afecta el equilibrio, el buen juicio y el estado de ánimo, pueden ocurrir accidentes graves y delitos que afecten a huéspedes y al personal.
Cada uno de estos efectos puede prevenirse con una sola acción: un servicio responsable y consciente. Observar, evaluar y actuar a tiempo no solo protege al huésped, sino también a tus compañeros, al hotel y a ti mismo. La responsabilidad es tuya y comienza en el momento en que sirves la primera bebida.